ENSEÑAME A HACER TU VOLUNTAD, SEÑOR

Hacer la voluntad del Señor debe ser el anhelo de todos aquellos que hemos nacido de nuevo. Deponer todos nuestros argumentos humanos y entregarnos a él, con un corazón contrito y humillado, para que el lleve a cabo su obra, quitando de nosotros la herencia pecaminosa y restituyendo todo a través de una vida nueva que él nos ofrece por pura gracia.

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, por tanto, démosle gracias en todo lo que sucede, porque todo tiene un propósito. No olvidemos, Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman.  Que se haga siempre en nosotros su voluntad, aceptando lo bueno y aun aquellas circunstancias difíciles que él permite, sabiendo que su misericordia nunca se agota y su fidelidad es en todo tiempo. Hagamos lo que a Dios le agrada, atesorando sus dichos en el corazón para no pecar contra él. Que podamos decir con convicción: “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti” “No mis caminos, sino tus caminos Señor”.

Que el Padre Celestial, nos ayude a hacer su voluntad a través de la dirección del Espíritu Santo, que mengüemos para que Jesucristo crezca en nosotros. Obedecer debe ser un estilo de vida, obedecer es mejor que los sacrificios, porque en aquel día no todo el que me dice: Señor, Señor entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre qué está en los Cielos.

Estoy consciente que vivimos tiempos difíciles, pero Dios sigue siendo Dios y cuida de sus hijos.

 

En el amor de Jesucristo

Pastores Oswaldo y Vilma Canales

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